A SOLAS
En la penumbra de mi alcoba
tu memoria desata mi deseo.
Te siento a pesar de la distancia,
cerca aunque estés lejos.
Mis manos cual si fueran las tuyas
viajan por mi cuerpo,
ávidas me recorren, suben, bajan,
acarician, se deslizan.
Me dispongo a gozar con tu recuerdo.
Cierro los ojos y ahí en el lecho
en el que he sido tuya,
evoco mi talle unido al tuyo;
tu boca de fuego, tus voraces besos.
Mis dedos suben a mi boca,
chupo vehemente, los mojo con saliva,
así húmedos bajan lento por mi cuello
despacio hasta mi pecho,
buscan mis erectos pezones
que esperan los mimos de mis manos;
delicadamente primero, luego codiciosas,
aprietan y provocan olas de pasión,
que bajan por mi vientre hasta mi sexo.
Sigo el paseo por mi cuerpo,
recorro el delicado
terciopelo de mi vientre
Pequeños círculos
con las yemas de mis dedos,
alrededor de mi ombligo agitan mis sentidos.
En mi aventura arribo al pubis: lento rozo,
exploro hasta llegar entre mis piernas,
abro poco a poco ayudada
por mis manos anhelantes
el ardiente y húmedo lugar
en que atesoro mis antojos
Me acomete el recuerdo de tu boca,
cuando goloso lames y chupas
el néctar destilado.
Crece mi apetito, lo sacio con caricias.
Medra mi pasión,
la urgencia me invade
Arde mi piel.
A poco siento ya, se acerca el clímax,
tiemblo entera, me estremezco,
el compás cadencioso
de mis caderas agitadas.
aumenta a cada instante
mis manos irrumpen en mi gruta
friccionan y frotan mi botón
de rosa palpitante.
Al punto estallo en el éxtasis final,
me inundo de placer,
de mi garganta brotan
suspiros y gemidos.
Jadeante y sudorosa,
anhelo tu presencia
Tan insaciable como siempre,
quiero mas...
© 2006 Guadalupe G. R.