NO QUIERO ESPERAR LA NAVIDAD
Luces multicolores, carreras, compras de pánico, derroche de todo, amor malentendido, navidades ficticias, con nieve de plástico y falsa felicidad.
Tiempo para sentirnos buenos, caritativos, generosos, aunque el resto del año olvidemos que somos humanos.
En diciembre sacamos nuestra espiritualidad del bote de basura para acordarnos que Dios existe.
Ceniceros baratos, floreros que nunca serán usados, corbatas pasadas de moda obsequios acalla conciencias, por salir del paso, para la suegra, para el jefe, para el subalterno, regalos de ultima hora envueltos en papel brillante y lazos de colores, para disfrazar la mentira de un afecto que no existe.
Hacemos a los niños cómplices y continuadores de tradiciones sin sentido.
Acallamos el complejo de culpa como padres, regalando caros juguetes de moda, que al cabo de tres días estarán arrinconados, sustituidos por la caja de cartón donde estaban empacados.
Nos llenamos de “amor y paz” mientras peleamos con nuestro prójimo hasta matarnos por el único sitio de parqueo o por el ultimo articulo en promoción en las calles abarrotadas de gente que empeña su futuro por una semana de celebraciones.
Por estos y otros cuantos detalles no quiero esperar la Navidad.
No quiero esperar la Navidad para reunirme a compartir una cena con los que amo.
No quiero esperar la Navidad para hacer esa llamada telefónica que pospongo esperando el pretexto navideño.
No quiero esperar la Navidad para poner el mejor mantel sobre mi mesa y usar la vajilla que heredé de mi abuela.
No quiero esperar la Navidad para hacerle llegar una tarjeta a mis amigos y desearles lo mejor.
No quiero esperar la Navidad para que mi sensibilidad despierte y me haga participe del sufrimiento y las necesidades de los que me rodean.
Quiero tomar eso que llamamos Navidad y como un paquetico de galletas hacerla pedacitos con el puño, después guardarlo en mi bolsillo que me acompañe donde vaya, y en cualquier día, cualquier fecha sacar un trocito de Navidad para disfrutar los turrones y los cantos, los regalos las tarjetas los mejores deseos las esperanzas compartidas el amor y paz.
Quizás celebrar Navidad todos los días.