SUEÑOS OLVIDADOS
Hoy voy a comprar unos zapatos rojos, mejor dicho unas zapatillas rojas.
Estas ultimas palabras me remiten a un mágico cuento donde las zapatillas rojas cambian la vida a la heroína de la historia..
Desde pequeña me gustaron, me imaginaba una diva del cinema ataviada con un abrigo de piel y mis infaltables zapatos rojos.
Hacia siempre planes , “ cuando sea grande..” me decía, o “...con mi primer sueldo...” fantaseaba, dejaba volar mi imaginación cerraba los ojos y casi sentía mis pies calzados con aquellas exóticas prendas.
Pasó el tiempo, crecí, “maduré” olvidé mi fantasía, compre muchos pares de zapatos , negros, blancos, de tiritas, para fiesta, para usar con mi uniforme de enfermera, sandalias de verano, hasta unas botas parecidas a las de un duende, pero nunca mis zapatillas rojas,
Algunas veces me tope con ellas en alguna vitrina, me guiñaban, me llamaban.
Llegue a acercarme a ellas, acariciaba la piel color carmesí , algunas veces fui mas atrevida, las calcé, las caminé vi como mis piernas adquirían una especial belleza, como mi caminar se tornaba sensual y provocativo, como la curva de mi cadera se pronunciaba aun mas e imaginé las exclamaciones callejeras de los hombres al verme pasar y las miradas furtivas y envidiosas de mis compañeras de genero.
Pero , siempre tenia un pero, eran caras, no tenia un vestido adecuado para llevarlas, casi nunca salía , mejor para mi cumpleaños o para aquella fiesta de fin de año.
Lo fui aplazando, hasta el punto en que lo olvidé, archivé mi deseo en el mas apartado rincón de mi memoria , en el lugar donde van a parar todos los anhelos, todos los sueños y deseos por cumplir, aquellos que llamamos “tonterías”, los que creemos que no nos merecemos.
Ayer en el bus de regreso a casa, miraba distraída a través de la ventana el incesante ir y venir de la gente en la ciudad, algo llamo mi atención.
Una chica cruzaba la calle, minifalda negra, blusa con ribetes rojos en el escote, largos zarcillos haciendo juego, pelo castaño largo al viento, colgaba de su hombro un pequeño bolso rojo, caminaba con elegancia, suavemente, sus pronunciadas caderas adquirían cierta cadencia al caminar, mientras las exclamaciones masculinas la seguían descaradamente, las mujeres a su alrededor no evitaban las miradas envidiosas.
Sin aun ver sus pies supe, que provocaba esa conmoción, no me equivoque, calzaba unas zapatillas rojas.
Regresaron a mi mente los sueños que deje de lado, las ilusiones largamente acariciadas fantasías pendientes, y entre estas mis anheladas zapatillas rojas, llegaba la hora, ir por mis sueños por mas descabellados que parecieran, no era el momento de guardarlos más, había que desenterrarlos, desempolvarlos hacerlos realidad.
Por eso lo decidí.
Hoy voy a comprar mis zapatillas rojas.