ENCUENTRO CASUAL (2)
Fue un encuentro casual.......había llegado a esa pequeña ciudad una semana antes, aplazó por largo tiempo su viaje, pero esta vez no pudo eludirlo, fue de mala gana y la jornada la empezaba tempranísimo con la idea de regresar pronto a casa
Lo que mas le molestaba era aquel calor sofocante al que no estaba acostumbrado, aquella tarde decidió dejar de lado el trabajo, comprendía que nada ganaba con querer acelerar su paso por ahí, se tomaría tiempo para conocer el pequeño lugar en sus ratos libres.
Aquella tarde caminó sin rumbo por un buen rato, llegó a aquella avenida que bordeaba el río, frondosos árboles la adornaban, su frescura era como un remanso e invitaba a contemplar la puesta de sol que ya se adivinaba.
Después de un rato decidió buscar un lugar tranquilo para encender un cigarrillo, una banca frente al río le pareció perfecto.
Distraídamente ocupo su lugar, apenas se percato de la presencia femenina que sentada dejaba que la fresca brisa jugara con el largo cabello., fumaba tranquilo cuando advirtió que había olvidado el reloj en la mesita de noche, giró ligeramente a su izquierda para preguntar a aquella mujer la hora y si conocía algún lugar cercano donde comprar un café.
Ella con la mirada perdida buscó en su muñeca y levantó apenas la cabeza para responder, el impacto de la mirada femenina sobre él fue tremendo, apenas escucho la dulce voz, su atención estaba en los grandes ojos de ella, en las facciones hermosas de su rostro, una mujer madura, el largo cabello daba un marco perfecto al conjunto, piel trigueña , sonrisa tierna y cálida a la vez.
Articuló un apenas perceptible”...gracias..”” , algo quedó flotando en el ambiente, algo que los envolvía, llegaron a un lugar al que solo ellos tenían acceso, el silencio de ella lo contuvo, quería decirle tantas cosas, anhelo intensamente protegerla, mimarla, la deseó como a ninguna mujer deseo en su vida, pero temía que al hablar su voz lo traicionara y ella huyera, supo que la echaría de menos y cuanto la necesitaba ya.
Parecía una locura, tanto tiempo sin sentir aquello por alguien, se sintió vivo y renaciendo a aquellos sentimientos olvidados, una mujer desconocida, no sabia nada de ella , no lo supo hasta ese momento, la espero toda su vida, lo intuía, estaba ahí con una mano puesta sobre aquel turgente pecho en el que él quería hacer nido.
.Ella rompió el silencio, con su voz siempre dulce, dijo algo como “...que bien se está aquí...” se miraron a los ojos y ya nada paró el manantial de palabras, alegrías sueños e ilusiones que se contaron,
El tiempo pasó sin sentir, las luces de la ciudad anunciaron la hora de marcharse, se despidieron, ya no eran desconocidos sabían tanto el uno del otro como si se conocieran de toda la vida.
Ya en su habitación, repaso todo lo vivido aquella tarde, quiso ser practico, aquello fue distinto nunca antes le pasó, pero era real?.
No encontraba respuestas, la única evidencia era que no la apartaba de su mente, la extrañaba y deseaba volver a verla.
Aún dormido estaba presente en su memoria despertó con la convicción plena de buscarla no la dejaría ir, entonces recordó. que no pregunto su nombre ni siquiera hicieron una cita.
Iría esa tarde, quizá con un poco de suerte la encontraría, anhelaba conocer todo de ella.
Pasó el día inmerso en el trabajo , de vez en cuando consultaba el reloj calculando el tiempo que faltaba para regresar al sitio donde la conoció.
Llegó mas temprano que el día anterior, no quería arriesgarse, llegar tarde y no encontrarla.. no sabia si ella regresaría pero esperaría lo que fuera necesario.
Fumó impaciente, paseo la mirada por el lugar sin encontrar los ojos que tanto anhelaba.
Suspiró aliviado al verla aparecer, una visión casi irreal, con su paso seguro, sus formas de mujer y el largo cabello ondeando al capricho de la suave brisa, todo alrededor de él desapareció, ya solo quería estar con ella, aproximándose la tomó de las manos la besó en la mejilla, no hubo necesidad de explicarse lo que ya sabían, sin decir palabra echaron a andar hasta el mirador, el paisaje aquella tarde le pareció casi mágico.
No se dio cuenta como pasaron las horas, compartieron tanto, fumaron del mismo cigarrillo, perdidos en su propio mundo del que muy a su pesar emergieron para despedirse.
El resto de la semana lo pasaron juntos, no hablaron del pasado, para él su vida empezó al conocerla, se lo dijo, no quiso hacer promesas, en su interior solo vivía la ilusión de compartir el resto de sus días con ella.
No podía pensar mas que en tenerla, hacerla suya, decirle con el lenguaje de los besos como ese encuentro lo marcaba para siempre, sin proponérselo habitaba ya su corazón sus pensamientos y sus sueños mas profundos, pero el momento único de la entrega tendría que ser sublime, deseaba ante todo que supiera que no era algo pasajero ni trivial.
Aquella mañana mientras repasaba gozoso lo vivido, recibió una llamada que lo volvió a la realidad, su vida allá lejos lo reclamaba, angustiosamente se movía por la habitación, nunca le pregunto como podía comunicarse con ella, era imprescindible viajar esa misma tarde, pensaba como avisarle no quería que se sintiera abandonada o burlada, ya tendría oportunidad de regresar para contarle todo y planear el futuro juntos, ya no tenia dudas, la amaba y no deseaba perderla.
.